“Heme Aquí, Envíame A Mí”
Para ese momento, Isaías ya había estado profetizando al pueblo de Israel, su mensaje ya había sido escuchado en muchas partes, eso lo vemos en los primeros cinco capítulos del libro que lleva su nombre. Inclusive es el mismo que había dicho en el capitulo 5:20: ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!…
Había ya transcurrido un periodo de tiempo en que Isaías estaba sirviendo con pasión en su corazón al Dios eterno. No obstante, hay algo que sucede en la vida de el varón de Dios, que lo hace ver sus imperfecciones, que lo hace tener un conocimiento más profundo del Dios a quien el servía, y lo que es más maravilloso, en ese día
Consejos A Tomar En Cuenta Al Predicar Por Primera Vez
Sin embargo, Cada vez que leo lo que el Apóstol Pablo nos dice en 1. Corintios 9:16 y estudio este pasaje, no deja de impactarme la manera en que el Apóstol Pablo nos dice que la Predicación del Evangelio, no es para él materia de gloria personal, pues le constriñe el llamamiento de Dios, le constriñe su conciencia ligada al cumplimiento de su deber.
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